6 Noviembre 2009
Mi pelo siempre ha sido fuerte, envidiado por cabellos débiles, aunque, como está escrito, yo hubiera preferido otro pelo, no tan recio, no tan indomable, no tan voluminoso. Pero eso es ley de vida, nadie está de acuerdo con su pelo: si es tieso, se quieren rizos, si es pobre se quiere volumen...
Casi siempre he llevado melena, durante mis años de universidad era melena larga, leonina, ora ondulada ora lisa, mi hermana me la solía planchar con la plancha de la ropa, en aquellos tiempos no existían las planchas de pelo fuera de las peluquerías. A pesar de la plancha o el secador, siempre he tenido un aire a Mafalda...
Otras veces, las más, la melena era media, por encima de los hombros. A veces me hacía la permanente, que me agarra mucho y me deja un bonito rizo.
Ya últimamente descubrí las bondades del pelo corto tipo chico, lo probé una vez, me sentaba bien y me enganché, y cada año de media me entra la neura, se me mete en la cabeza cortarme el pelo y no paro hasta que no consigo hora en la pelu. Hace 9 años, de hecho, fui con una trenza, tenía el pelo por la espalda, y pedí que me cortaran y me dieran la trenza (luego la perdí en una mudanza). me suele gustar mucho el momento del contraste, cuando, de tener el pelo largo, de pronto la gente me ve con el pelo corto.
Mi cabello era negro, con reflejos rojizos en vez de azulados.
Pero, a mis 39 años, ya hace tiempo que está cubierto de canas. Al principio (con 20) no era más que alguna esporádica, y ahora se puede decir que tengo el pelo gris, sobre todo a ambos lados de la cara. Antes, cuando me cortaba el pelo, mi hermano Tone me llamaba Felipe González, porque me parecía a él con el pelo negro y las sienes plateadas. Ahora ya no se nota tanto, el blanco gana al negro.
Apenas me he teñido el pelo, de joven me gustaba el negro ala de cuervo, ahora sólo esporádicamente me he echado algún color parecido al que tenía.
Pero he decidio no volver a teñirme el pelo. Es el que tengo. Y es más hermoso que el que tenía antes. Reivindico la cana, el pelo albo de experiencia, ya sea susto, disgusto o alegría intensa. Reivindico la dureza del pelo cano, su rebeldía.
Y me enfrento a aquellos que me aconsejan "echarme un buen tinte", aduciendo que las canas "envejecen", curiosamente siempre nos envejecen a las mujeres, a los hombres los hacen interesantes... ¡No puedo con esa afirmación machista!
Si alguien me dice "pareces mayor", le preguntaré qué edad me echa, y si dice que 60, le diré que no, que aún no he llegado a la década de los cuarenta, y punto. ¿Qué más da parecer mayor, si tienes la edad que tienes, y eso no te lo quita un tinte?
Estoy orgullosa de mi pelo gris, casi blanco, aspiro a peinar canas por todo él muy pronto, como Ana Mª Matute. Cuando llegue ese momento pasearé cabellos blancos con la cabeza bien alta.
Ea.
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5 Agosto 2009
Vienen y van. Ahora arriba, ahora abajo. A veces ondulantes y a veces afiladas. Como un dolor que viene y se va, no intenso pero sí testarudo. Como la consciencia cuando te mareas, que se va yendo a trocitos acompañada de puntos chispeantes que parecen instalados en tus ojos. Como una sábana extendida entre dos personas a la hora de hacer la cama, provocando viento por debajo.
Vienen y van, las temporadas de bienestar y de ansiedad, de sosiego y de negrura.
Pero esta vez las olas son como de estanque en calma.
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23 Junio 2009
La organización y el apoyo psicosocial son clave para la madre de trillizos
MÓNICA L. FERRADO - Barcelona - 23/06/2009
(Publicado en El País el 23 de junio de 2009)
Noel tiene trillizos: Bruno, Mateo y Manuela. Como ocurre en muchas gestaciones múltiples, fueron prematuros. Pesaron entre 1.300 y 1.800 gramos. Para su frágil salud, la leche materna es un bien precioso porque contiene proteínas, grasas e inmunoglobinas. Noel tuvo claro desde el principio que quería amamantarlos.
Casi la cuarta parte de las mujeres que tienen un parto múltiple deciden no amamantar a sus bebés porque creen que no van a tener suficiente leche, o porque la organización resulta complicada. Sin embargo, el cuerpo de la madre está preparado. Eso sí, la multilactancia requiere apoyo social y emocional.
Dar el pecho a más de un bebé, es decir, la multilactancia, es posible si se logra tener confianza en el propio cuerpo, y si el entorno comprende y apoya a la mamá, afirma Gema Cárcamo, presidenta de Multilacta-Lactancia Materna, una asociación de apoyo a las mujeres que dan el pecho especializada en partos múltiples. "La mayoría nos preguntan: '¿Tendré suficiente leche?'. La respuesta es sí. La lactancia de gemelos o trillizos puede ser tan normal como la de un solo niño porque el cuerpo de la mujer responde a la estimulación de sus hijos de forma proporcional. La diferencia está en que es más agotador", dice Gema.
Noel trabaja en casa y contó desde el principio con ayuda familiar. "Eso ha ayudado mucho, corre con ventaja", reconoce. También aplicó grandes dosis de organización. "En el hospital ya me enseñaron a dar el pecho a dos a la vez. Al llegar a casa establecí un ritmo de alimentación para que dos bebés succionaran 10 minutos en cada uno de mis pechos, y el tercero, 10 minutos repartidos en los dos", explica. A los tres meses, Noel dedicaba, con ayuda, una hora y media a cada toma. Sola, tardaba dos horas. Por eso empezó a alternar el pecho con biberones de leche maternizada.
"Cuando da el pecho, la mamá tiene que disfrutar. Cada mujer tiene su propia lactancia, y todas están bien si ella se siente bien. Más vale un biberón que dar la teta de mala gana", afirma Gema, que tiene gemelos. Como asesora de Multilacta, también ha ayudado a muchas mamás a conocer las diferentes técnicas que existen. La asociación cuenta con grupos de apoyo en toda España (www.multilacta.org).
Algunas mamás prefieren amamantar a los niños de uno en uno. Es la opción que más tiempo consume. Otra posibilidad consiste en poner a dos de ellos a mamar a la vez. Cuando son trillizos, el tercero espera su turno cerca porque así está más tranquilo. Después, mama un poco de cada pecho. En la siguiente toma, el último debe ser el primero. Llevar un calendario es fundamental.
"La leche se adapta a este juego y es muy homogénea", afirma Gema. Aún hay otra posibilidad: amamantar a dos niños y dar a uno de ellos biberón de leche de fórmula o extraída de la propia madre con el sacaleches.
La madre deberá cuidarse mucho porque el desgaste físico es mayor. Hay que descansar todo lo que se pueda. Beber mucho y comer una dieta a base de alimentos sanos y nutritivos, evitando las grasas saturadas y los dulces.
Noel ha podido dar el pecho a sus hijos un año. El destete tampoco ha sido fácil porque su cuerpo estaba acostumbrado a producir mucha leche. "Poco a poco dejé de darles una toma y sólo mantuve la de la tarde", explica. "Al irnos de vacaciones, estaban distraídos y ni se acordaban de la teta. Al volver, decidí no darles más. La nena ni se enteró. Pero los varones lloriqueaban y si los agarraba en brazos buscaban el pecho. Decidí que si piden los distraigo, pero si insisten no se lo niego".
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15 Junio 2009
¿Hay que ponerles más límites?
(Carlos González)
Nuestros hijos son obedientes por naturaleza y cumplen con gran parte de las obligaciones que les imponemos. Entonces, ¿por qué nos obsesionamos en pensar que no les ponemos los suficientes límites? Los niños quieren tanto a sus padres que harán todo lo posible para no contrariarlos y para que se sientan felices y orgullosos. No los abrumemos con prohibiciones absurdas.
Seis años tenía Teresa de Jesús cuando se fugó de casa con su hermanito de cinco para buscar martirio en tierra de infieles. A los once, Santiago Ramón y Cajal derrumbó la puerta de la casa de un vecino con un cañón de fabricación casera...
Pero, claro, los niños de ahora son todos unos gamberros porque no les ponemos límites. Ahora los niños tienen más ropa y más juguetes, es cierto, pero eso sólo les interesa a los niños mayores. Lo que piden los niños pequeños, lo que piden con llantos y rabietas, es atención, brazos, compañía, dormir con sus padres. Y, con respecto a esas demandas, los niños de ahora salen perdiendo.
Antes los niños no solían empezar la escuela hasta los 5 o 6 años, y casi no había guarderías. Ahora, gran parte de los niños están scolarizados antes de cumplir un año. Antes, los niños solían comer en casa, regresaban del colegio a las cinco, pasaban las vacaciones con su familia. Ahora, son muchos los que comen en el cole, se quedan a actividades extraescolares y en verano hay que apuntarlos a algún sitio porque en casa, sencillamente, no hay nadie. Antes, las familias eran más grandes y las casas pequeñas. Muchos niños dormían en la habitación de los padres hasta que comenzaban a dormir con sus hermanos. Ahora, duermen solos.
Nunca tuvieron los niños tantos límites, nunca se les negó tanto lo que de verdad les importa: el contacto con sus padres. Nos quedan muy pocas horas en el día para estar con ellos, sería trágico dedicar esas pocas horas a gritarles, reñirles y castigarles.
Las limitaciones de cada día
Un niño sin límites, advierten los expertos, además de tirano y agresivo será desgraciado. Porque los niños necesitan límites. Pero, ¿ es posible que un niño no tenga límites? Tiene que dormir en una determinada casa, la que sus padres han elegido (dentro de su presupuesto, de por sí limitado. Tendrá dos juguetes o cien, pero su número no es infinito. Podrá comer un caramelo o cinco, pero no puede comer mil (y, si lo intenta, le dolerá la barriga). No le dejarán prender fuego a la casa, ni pegar a otros niños. Tiene que ir a clase, tiene que hacer los deberes...
Todos tenemos límites. Pero nunca decimos que un adulto necesita límites para ser feliz. No se venden libros titulados "Cómo poner límites a su esposa/marido". Al contrario, creemos que seríamos más felices si ganáramos más dinero, si nuestra casa fuera más grande, si nuestras vacaciones fueran más exóticas. El deportista, el pianista o el que prepara oposiciones trabajan horas y horas para superar sus límites.
No existen niños sin límites. La cuestión, en todo caso, será si esos límites han de ser más amplios o más estrechos. ¿Qué límites exactamente es el que quieren que estrechemos? ¿Debemos comprarles menos juguetes? (¿Qué opinaría la industria juguetera?) ¿Debemos darles menos comida? ¿Deben ducharse como mucho una vez por semana y con agua fría? ¿Deben estudiar menos horas? ¿O precisamente, en el tema del estudio no valen los límites?
¿Padres represores?
"Vi a mi hijo de dos años abriendo la llave del gas/sacándole un ojo al perro/tirando macetas por el balcón, pero como todavía no me he leído el libro "Cómo poner límites", no supe qué hacer y le dejé que siguiera tranquilamente... Por favor, no seamos ridículos. Todos los padres ponemos límites a nuestros hijos continuamente y sin necesidad de tener un máster en "limitología". Y no sólo en casos graves. Todos los padres conseguimos que nuestros hijos vayan al cole, que se vistan, que se laven las manos. Si para usted es importante que su hijo no ponga los codos encima de la mesa, ¿cómo lo hará? ¿Ha probado a decir: "No pongas los codos encima de la mesa"? No es tan difícil. Y si para usted eso no tiene ninguna importancia (pues al fin y al cabo las reglas de urbanidad son arbitrarias y cambiantes), no tiene por qué imponerle ese límite a su hijo, por mucho que lo recomiende un experto.
Claro que si lo que pretende es decir una sola vez en la vida a un niño de quince meses "No pongas los codos encima de la mesa" o a un pequeño de tres años, "Recoge los juguetes", o a uno de siete, "Haz los deberes"... y que a partir de ese momento lo haga todos los días y espontáneamente, sin remolonear, sonriendo agradecido y gritando "señor, sí, señor", entonces no necesita usted un libro, sino un psicólogo. Para usted, no para el niño. Porque esas son ideas delirantes..Cualquier ser humano tiene una cierta autoridad sobre los demás. Un camarero dice "Por aquí, por favor, tenga la bondad, ¿qué desea para beber?", y el empresario, la ministra, el obispo o el rey le obedecen sin rechistar, caminan en la dirección adecuada, se sientan en el sitio que les indican o dan el nombre de su bebida favorita. Pero si ese mismo camarero hubiera dicho "! Pasa de una vez, que estás estorbando!, ¡que te sientes te he dicho, que me tienes harto!, ¿a qué diablos esperas para pedir la bebida?", cualquiera de nosotros saldría al momento del restaurante para no volver jamás. ¿Y si el camarero se mantiene amable y respetuoso, pero en lugar de limitarse a las cuatro órdenes que puede y tiene que dar, intenta controlar hasta la última minucia? "Señora, por favor, abróchese la blusa. Caballero, tenga la bondad de no hacer ruido al tomar la sopa. Serían ustedes tan amables de no hablar hasta que terminen de comer?...".
Derrochar noes
Nos pasamos el día dando y obedeciendo órdenes. Si las órdenes son razonables y están expresadas adecuadamente, casi todo el mundo obedece. Incluso los niños.
La autoridad es como el dinero: si gastas, la vas perdiendo; si la guardas, cada vez tienes más. Muchos padres gastan casi toda la autoridad en pocos meses y en cosas sin ninguna importancia. "No toques eso, no te sientes ahí, no te rasques la nariz, no hagas ruidos con la boca, no corras, no te quedes parado, haz el favor de no decir tonterías..."
A veces es como una especie de monótona letanía, otras veces las órdenes van trufadas de gritos estentóreos o de enfáticas admoniciones ("!Pero es que a este niño no hay quien lo aguante! ¡Te he dicho veinte mil veces que..."). Y al final, el niño se acostumbra a que las órdenes sean como un ruido de fondo, y a no obedecerlas porque es sencillamente imposible acatarlas todas.
Si abruma a su hijo con mil órdenes innecesarias, no podrá obedecer. Si le grita continuamente "No toques esooo!" o "!Estate quieto!" cincuenta veces al día, de poco servirá gritarle cuando lo ve abriendo la llave del gas o a punto de caerse bajo las ruedas de un coche.
Nuestros hijos desean obedecer
A algunos padres habrá sorprendido este título. Tenemos cierta tendencia al dramatismo, y cuando un niño no se lava las manos o no recoge los juguetes, enseguida clamamos que "nunca hace caso". Pero haga un repaso de todas las órdenes, explícitas e implícitas, que le ha dado a lo largo de un día. ¿Acaso no se ha levantado, no se ha vestido o dejado vestir, no ha ido al cole, no nos ha dado un besito, no ha dado la mano antes de cruzar la calle...? Obedecen la mayoría de las veces, pero sería irreal pretender un 100% de obediencia.
Si todos tenemos un cierto grado de autoridad sobre otras personas, los padres en particular tenemos muchísima autoridad sobre nuestros hijos. Y la tenemos de forma natural. Porque somos más grandes, más fuertes y más listos y tenemos más experiencia de la vida. Porque ellos nos necesitan y nos quieren. Porque nada hace más feliz a un niño que ver a sus padres felices, y nada le llena de orgullo como ver que sus padres están orgullosos de él.
Te acercas a un bebé de meses, le sonríes o le ofreces un juguetito, y el bebé mira a sus padres. Busca instrucciones. Si su madre sonríe, sabe que puede mirar a ese señor sin temor o que puede tocar el juguete. Los niños pequeños confían plenamente en sus padres y educadores. Incluso los maltratados quieren a sus padres. Recuerdo a un niño de seis años con quemaduras de cigarrillo en el cuerpo, "me han castigado porque me porté mal". Aceptan plenamente cualquier cosa que hagamos, convencidos de que es lo correcto. Y eso implica, para los padres, una gran responsabilidad. Hemos de estar a la altura de su confianza.
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29 Mayo 2009
LOS VAMPIROS EMOCIONALES
Para introducirnos en el tema tenemos que hacer referencia al concepto de violencia psicológica o mobbing
Qué es el mobbing?
Nociones Generales
La palabra mobbing deriva del verbo inglés "To mob" (atacar con violencia) prestado de la Etología, donde fue introducido por Konrad Lorenz para referirse al comportamiento agresivo de algunas especies de pájaros contra sus contendientes.
La primera persona que estudio el mobbing como violencia psicológica en el sitio de trabajo como causante de la patología se debe al psicólogo alemán, afincado en Suecia, Heinz Leymann que en el año 1986 describió en un libro las consecuencias, sobre todo en la esfera psíquica, de las personas expuestas a un comportamiento hostil y prolongado en el tiempo por parte de los superiores o compañeros de trabajo.
El acoso debe cumplir el requisito temporal, repetido, sistemático y duradero en el tiempo.
La Organización Internacional del Trabajo ha estudiado el problema del abuso (terror) psicológico en el trabajo. En el año 1998 se editó el informe Violence at Work, y en el año 2000 la segunda edición que está disponible en internet. El informe señala que el 9% de los trabajadores europeos están sometidos a intimidación o alguna forma de coacción inmotivada. La mayor frecuencia se da en el sector servicios (14% en la administración pública, 13% en hoteles y restaurantes). Para más detalles consultar el informe original
Dentro del acoso moral tanto a nivel laboral como personal incluimos a los llamados Vampiros Emocionales
VAMPIROS EMOCIONALES
Una relación normal y sana entre dos personas es aquella que es complementaria, donde se produce un intercambio de valores. En cambio, la principal intención de los vampiros es aprovecharse de los demás. Dichas personas no son realmente felices ya que su felicidad depende en muchos casos de la infelicidad de que los rodean.
Son sujetos con muchos celos, son envidiosos que ven en los demás aspectos y aspectos de los que ellos carecen. El que estén a gusto consigo mismos depende de que los que demás no lo estén. Quieren tener el funcionamiento de la relación bajo su control absoluto, lo que provoca una enorme inseguridad al resto.
En la primera impresión que uno tiene de ellos parecen mejores que las personas corrientes. Son brillantes, encantadores, caen bien, despiertan confianza, uno espera de ellos más que de otras personas.
Esto resulta toda una paradoja, uno espera más y recibe menos y al final termina siendo capturado por el vampiro.
La víctima propiciatoria puede ser de dos tipos: o bien personas débiles de carácter que no pueden ver al susodicho sufrir, o bien personas que desprenden mucha energía positiva y que ofrecen su ayuda sin esperar reciprocidad.
En cualquier caso, estos dos tipos de caracteres son un desafío muy fuerte para el vampiro emocional. Si logra atrapar a la víctima, ésta no descansará, se le pegará como una lapa, sin darse cuenta la víctima lo invita a entrar en su vida y él se instalará alegremente como un parásito, aprovechándose de la energía de la víctima. Querrá que ésta sea su confidente, su salvador y su todo y tarde o temprano advertirá que ha cargado con un peso insoportable.
La víctima se da cuenta del error, cuando el vampiro ha desaparecido, dejándola vacía, al igual que su cartera o, quizá, el corazón roto. Aún entonces la víctima se pregunta... ¿Será el o yo? Son ellos. Vampiros emocionales
Los vampiros se rigen por reglas completamente diferentes. No son justos, pero sí bastante consistentes.
La víctima es para el vampiro tan solo un "alimento emocional". , necesita alimentarse de su energía, sin entregar nada a cambio, esta necesidad es superior a cualquier otra. Por ello necesita tener un control total y absoluto de su presa, tiene miedo a perderla, porque sin ella no es nadie. Mientras, la víctima ignorante, traduce esta dependencia de su agresor en sentimientos y emociones
Carecen de percepción para ver sus errores. Es difícil que realicen cambios reales de su comportamiento.
Obtienen poder de los secretos. En el trato con ellos hay que cuidarse de las informaciones que puedan compartir
Les falta integridad. Tienen muy poca idea de quién o qué son en realidad
Los Vampiros Emocionales a menudo provocan reacciones poderosas e inmediatas, tanto positivas como negativas.
Utilizan la comunicación hipnótica a fin de obtener lo que quieren
Algunas señales de la hipnosis que producen
La víctima se desvía del procedimiento estándar, se desvía de su manera habitual de hacer las cosas.
La víctima piensa en Superlativos (ya sea del tipo mejor o más prometedor o bien peor o mas irritante)." Si un trato parece demasiado bueno para ser verdad, lo es".
La víctima nota una comunicación instantánea
Una vez desenmascarado, para el vampiro el juego habrá terminado, abandonará a la víctima, la odiará y la reemplazará inmediatamente por otra víctima, sin ningún tipo de remordimientos. Pero pasado un tiempo volverá con sus tácticas habituales implorando unas migajas de energía.
"Mis necesidades son más importantes que las tuyas"
Operan con el egoísmo de los depredadores y de los niños.
Si las necesidades de la víctima coinciden con las de ellos, los Vampiros Emocionales pueden ser trabajadores entusiastas, compañeros cariñosos y buena compañía en general. Pero todo cambia cuando las necesidades de su víctima entran en conflicto con las de él. Ahí es cuando sacan los colmillos.
"Las reglas se aplican a otras personas, no a mí"
Creen que tienen derecho a sacar ventaja de no regirse por las reglas que siguen otras personas. Se saltan los turnos, no esperan en las colas...
"No es mi culpa, jamás"
Los vampiros jamás cometen errores, nunca se equivocan y sus motivos siempre son puros. "Otras personas se aprovechan de ellos de forma injusta." Los vampiros no asumen la responsabilidad de su propia conducta, en especial cuando conduce a consecuencias negativas.
"Lo quiero ahora"
Los vampiros no esperan.
"Si no me salgo con la mía, me da una rabieta"
Cuando no se salen con la suya, son capaces de crear una imponente serie de desdichas para las personas que les han negado algo. Son explosiones emocionales manipuladoras. Muchas de las cosas irritantes que hacen cobran sentido cuando se las considera como rabietas.
Albert J. Bernstein hace una clasificación de los vampiros emocionales
TIPOS DE VAMPIROS EMOCIONALES
1-ANTISOCIALES
2-HISTRIÓNICOS
3-NARCISISTAS
4-OBSESIVOS-COMPULSIVOS
5- PARANOICOS
1- ANTISOCIALES
Subtipos:
a) Intrépidos
b) Engañosos o Vendedores de coches usados
c) Bravucones
2- HISTRIÓNICOS
Subtipos:
a) Actorcetes
b) Pasivo-Agresivos
3- NARCISISTAS
Subtipos:
a) Leyendas
b) Superestrellas
4- OBSESIVOS-COMPULSIVOS
Subtipos:
a) Perfeccionistas
b) Puritanos
5- PARANOICOS
Subtipos:
a) Visionarios
b) Monstruos de Ojos verdes
1- ANTISOCIALES: son adictos a la EXCITACIÓN. Lo único que buscan en la vida es pasarla bien, un poco de acción y una gratificación inmediata de todos sus deseos. La gente los acepta con facilidad y rapidez, y con igual rapidez queda cautivada por ellos. No pueden ofrecer nada más que diversión momentánea
2- HISTRIÓNICOS: Histriónico significa TEATRAL. Todo lo que se ve no es nada más que un espectáculo, y bajo ningún concepto es lo que recibirá la víctima.
Son expertos en ocultarse sus propias motivaciones. Creen que jamás hacen algo inaceptable, como cometer errores o albergar malos pensamientos hacia alguien. Se presentan como personas agradables que quieren ayudar. Lo que hay que entender es que su conducta va más dirigida a engañarse a sí mismos que a engañar a sus víctimas Se han creado un papel para sí mismos. En sus mentes son buenos niños: ansiosos por complacer y siempre dispuestos a hacer más de lo que les corresponde. Sencillamente, no ven nada en sí mismos que consideren inapropiado o que no se pueda amar. Eso es lo que los hace peligrosos. Cuando están molestos, lo demuestran poniéndose enfermos, malinterpretando los dichos de la víctima o hablando mal de quien lo padece con otra persona. Si la víctima se enoja se consideran abusados y se sienten justificados a emprender una acción de represalia
3- NARCISISTAS: Lo que quieren los vampiros narcisistas es vivir sus fantasías GRANDIOSAS de ser las personas más inteligentes, con más talento y las mejores del mundo. No radica tanto en que se consideren a sí mismo mejores que otros, sino que no piensan nada en los demás. Sin importar lo que digan, rara vez, hacen algo que no sea por motivos egoístas. Crean REALIDADES ALTERNATIVAS que apartan a la gente poderosa y atraen a los débiles. Son desconsiderados. Son famosos por comenzar proyectos que nunca terminan, porque nunca completan las partes difíciles. La causa por la que no triunfan es porque no pueden hacer cosas que no quieren. Raramente son líderes queridos, ya que casi nunca resisten la tentación de hacer notar a los insignificantes lo pequeños que son. Son más respetados que queridos. También tienen otro tipo de rabietas más calmadas, pero mucho más destructivas. Utilizan su poder para asustar a la gente.
4- OBSESIVOS-COMPULSIVOS: Los Obsesivos-Compulsivos son adictos a la SEGURIDAD, que creen que pueden conseguir mediante una atención escrupulosa al detalle y al control completo sobre "todo". No disfrutan haciendo daño a los demás, pero lo harán si nuestros actos amenazan su sentido del control. No es su intención vengarse, pero se sienten impelidos a manifestar su opinión. Están obsesionados por el control. Parecen muy suaves. Cautivan con sus habilidades y credibilidad. Sólo cuando cometáis un error uno se da cuenta de lo viciosos que pueden llegar a ser. Llevan consigo una gran cantidad de resentimiento. Tratan de hipnotizaros de que su furia es loable, ya que está al servicio de la bondad y la luz. No hay que dejarse engañar, bajo todo ello los Obsesivos-Compulsivos son abusivos. Sus rabietas son sutiles: suspiros y bufidos desdeñosos. Las únicas armas que tienen estos vampiros son los ataques verbales contra la percepción de uno mismo como persona moral y efectiva.
5- PARANOICOS: Su objetivo es conocer la VERDAD y desterrar toda ambigüedad de sus vidas.
Estos vampiros miran debajo de la superficie de las cosas en busca de significados ocultos y realidades más profundas.
Los Paranoicos creen en lo que dicen. Si Ud tiene algo que ocultar, un vampiro Paranoico lo encontrará. La única protección es manifestar la verdad clara y sin adornos. Pueden rasgar un corazón y romperlo en pedazos, sobre todo cuando pertenece a alguien cercano a ellos, cuyo único crimen es ser humano. Muy raramente perdonan.
NOS protegerán, mimarán y hasta pueden iluminar Nuestras vidas. Todo lo que desean a cambio es una lealtad absoluta. Sin regateos; con ellos es todo o nada. Para algunas personas son lo mejor de su vida. Para otras no conducen a nada. Cuando la gente se acopla, ellos son felices, amorosos y generosos. La existencia paranoica es una traición imaginada detrás de otra. Si perciben traición, atacarán con tanta rapidez que nunca se enterarán de qué les dio y por qué.
COMO SOBREVIVIR A LOS VAMPIROS EMOCIONALES
Tenga presente con quién está tratando.
Todos incluidos los expertos podemos ser manipulados, burlados y utilizados. Un buen vampiro puede hacer bailar a cualquiera al son que él toca.
Estos depredadores los podemos encontrar en cualquier estrato social y existen muchas posibilidades que en algún momento de nuestra vida tengamos un encuentro con alguno de ellos. La mejor defensa que podemos tener es conocer y entender la naturaleza de estos depredadores humanos.
No permita que las apariencias lo seduzcan.
Resulta difícil evitar los efectos de una sonrisa encantadora o de una conversación fluida o de un cautivador lenguaje corporal. Todo esto nos puede enceguecer como el sol de frente en una autopista, lo que no nos permitirá ver sus verdaderas intenciones. Es recomendable no prestar demasiada atención a las características cautivadoras de gente nueva que pueda conocer. Puede actuar a modo de prestigitador y sus "trucos" hacen que nos distraigamos y no podamos ver el mensaje verdadero. El contacto visual intenso es un factor importante en la habilidad de algunos vampiros para manipular y dominar a los demás. Una buena recomendación que da el catedrático Richard Hare es la siguiente "la próxima vez que se encuentre tratando con un sujeto cuyo lenguaje no verbal-contacto visual fascinante, movimiento de manos teatral, escenografía exagerada, etc., -tienda a abrumarle, cierre los ojos y mire hacia otro lado y escuche lo que la persona está diciendo", si seguimos esta indicación notaremos incoherencias entre su expresión verbal y gestual.
Los ojos de los vampiros emocionales son los de los depredadores despiadados, no los de Satán. Pero no debemos engañarnos por la idea de que podemos llegar a identificar a un vampiro emocional por los ojos.
Sáquese la venda los ojos.
Inicie sus relaciones con los ojos destapados. Estos depredadores muestran lo mejor de sí al inicio de cualquier relación. Tienen muy en cuenta aquel axioma que dice que las relaciones sociales se basan en la confianza y que resulta imposible para cualquiera prestar una atención absoluta (desconfiada y cínica), a todo lo que nos dicen. Así es como por todos los medios abruman a sus víctimas con alabanzas, un fingido interés excesiva amabilidad y relatos de grandes negocios e importante status social. De a poco, comienza a caérseles la máscara, y quedan al descubierto todas las contradicciones. Lo que sucede es que una vez que caemos en esa red de engaño y sometimiento, será muy difícil salir indemne económica y emocionalmente. Los ingleses dicen "too good to be true" (demasiado bueno para ser verdad.), hay un dicho popular que dice "cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía" Sería bueno tener en cuenta esta sabiduría popular, esto nos ayudará a protegernos de esta trampa mortal.
Por lo menos deberíamos tratar de comprobar las intenciones de aquellos desconocidos que se interesan por nosotros desde un punto de vista financiero y romántico.
No estamos sugiriendo contratar a un detective, pero si es bueno indagar lo razonable. Es bueno preguntar acerca de su familia, de sus amigos, su empleo, sus planes, dónde vive etc. Ante estas preguntas personales, estos sujetos normalmente responden de forma evasiva, vaga e incoherente. En ese caso sospeche de estas respuestas y haga lo posible por verificarlas.
Tenga la guardia alta en situaciones de alto riesgo
Ciertas situaciones suelen ser el campo fértil para este tipo de depredadores, como ser clubes sociales, complejos turístico, cruceros, aeropuertos extranjeros, bares de solteros, internet, sólo por nombrar algunos.
En todos estos casos la víctima está sola e intenta pasarlo bien, y encontrar compañía.
Las personas que viajan solas suelen ser blanco fácil
Conozcase a sí mismo.
Los vampiros emocionales son terriblemente hábiles en pesquisar qué es lo que el otro necesita, qué es lo que quiere escuchar, en una palabra saben cuál botón deben apretar. La clave es aprender a juzgar más críticamente al otro.
Si usted es una de aquellas personas a quien le gustan los halagos, lleva un cartel en la frente con el blanco para el depredador. Al principio las adulaciones resultarán sumamente agradables pero serán dolorosas en el final.
Si ha tenido o tiene algún dolor sentimental será también blanco fácil.
El conocerse a sí mismo no es tan fácil como parece. Las conversaciones con familiares y amigos, las consultas con profesionales y el autoanálisis pueden ayudar notablemente.
Cuando haga una consulta profesional asegúrese de que el clínico a quien consulta conoce la bibliografía sobre la psicopatía y que ha tenido experiencias con psicópatas preferentemente en el contexto de una terapia familiar.
Aún cuando consiga un buen diagnóstico el problema no está resuelto. Habrá diversos pasos a seguir.,
1) No se sienta culpable por haberse relacionado con este personaje.
2) No pierda de vista quién es la verdadera víctima
3) Dése cuenta de que no está sólo, es probable que el mismo vampiro esté atacando a varias personas a la vez. Hablar con ellas puede ayudarle a intercambiar experiencias y encontrar una solución. (Conocí a un vampiro, profesional de la ley que tenía 5 víctimas en forma simultánea, cuatro de las cuales conocían todos sus entretelones, no obstante lo cual no podían salir de la red, y una quinta que vivió varios años engañada pensando que tenía el compañero ideal hasta el fin de sus días, cuando a esta última le quitó todo lo que pudo tanto emocional como financieramente se fue volando cual auténtico vampiro abandonando a las cinco por una sexta y comenzando nuevamente su cadena depredadora. La pregunta es por qué abandonó a las otras cuatro que ya lo conocían y lo "bancaban", respuesta: porque en realidad creían conocerlo y a cada una les contaba la historia que querían escuchar, cuando todo quedó al descubierto no tuvo más remedio que iniciar un nuevo ciclo. Esto sucedió porque las víctimas pudieron hablar entre ellas. Todos somos vulnerables a este tipo de individuos y podemos caer en sus garras.
4) Cuídese de las guerras de poder. A estos depredadores sólo les interesa ganar, quieren mantener el control para asegurar su autoridad. Tenga en cuenta que cuando defienda sus derechos puede correr el riesgo de sufrir serios traumas emocionales y físicos. A veces resulta más saludable perder dinero a perder salud o tranquilidad.
5) No espere cambios espectaculares. Puede que prometan cambiar y que lo hagan, pero esto será a corto plazo.
6) Decídase a cortar la situación. Estos individuos son especialistas en destruir la autoestima, podrá convencer hasta a la misma víctima y sus amigos de que ésta es una persona en la que no vale la pena malgastar el tiempo. No intente adaptarse a una situación que no tiene salida. Para nuestra supervivencia física y mental debemos hacernos cargo de nuestra vida. Será un paso difícil en el que seguramente se necesitará apoyo legal y clínico.

Este texto tan interesante lo he sacado de: http://ar.geocities.com/marty_624/msm12.htm
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21 Abril 2009
Cometo este ejercicio a sugerencia de César (cuánto le quiero); él piensa que me ayudará a enfrentar ese momento, y yo estoy de acuerdo con él, porque la mejor forma de aceptar algo empieza por enfrentarte a ello.
Por qué uso la palabra cometer, y la pongo en cursiva.
Porque es un atrevimiento. Oso darme la vuelta y enfrentarme al monstruo que me persigue, directamente, cara a cara. Es una osadía que merece ser relacionada con el verbo "cometer", yo lo siento así.
Si yo muriese (¿debería decir "cuando yo muera? No lo creo, porque no sé cuándo sucederá, y me quiero plantear la posibilidad de que sea ahora), yo pasaría del ser al no ser; no sé qué significa realmente esto, porque no sé qué es NO SER, mi experiencia sólo llega al SER, sólo y nada menos. Me pregunto cómo sería la última inspiración, y si la última expiración sería larga. Me pregunto si es doloroso ese último instante, si cuando desenchufo el televisor o cualquier otro aparato eléctrico éste siente algún tipo de "dolor", si cuando la corriente acaba se piensa algo, si ese pensamiento se queda flotando en el aire, si somos energía o sólo somos materia...
Me pregunto qué somos pero intuyo que somos materia, y que todo acaba cuando desenchufamos la máquina. No hay otro sitio mejor que nuestra vida, no hay otro ser que éste. De nada sirve decir que no morimos porque somos energía. No niego que exista la energía, no niego que seamos energía, no niego que la energía nos mueva, y que no se crea ni se destruya sino que se transforma. Pero eso no significa que yo sea quien soy cuando sólo sea energía. O, lo que es lo mismo, cuando exista sólo en el pensamiento de la gente que me quiere. No me sirve de nada seguir estando si sólo (y nada menos) soy energía, si ya no tengo esta frente tan alta, que tanto me acompleja y me caracteriza, estos pechos plenos y tan útiles, si no me destrozo los dedos arrancándome los padrastros o me hago sangre en las costras del cuero cabelludo o río o lloro con la misma intensidad con que lo hago ahora. No me sirve el consuelo de ser energía tras la muerte si no se parece en nada a la energía que soy ahora, antes de esa muerte.
Si muriese mi hijo gritaría muchas veces "¡mami!", al principio sólo insistentemente, luego con impaciencia, luego con miedo, luego se quedaría afónico. Se le quedaría un vacío tan grande dentro que me da miedo sólo pensar en ello. Una tristeza que se queda para siempre ahí. Yo he visto esos ojos de ausencia en dos amigas mías, que perdieron a su madre de forma traumática siendo ya ellas mayores. No olvido sus caras cuando hablan de ella. Sobre todo en una de ellas, Mari Carmen, sus grandes ojos negros más negros aún...
Mi hijo me llamaría muchos días, muchas semanas, muchos meses, muchos años, muchas noches... Lo que más miedo me da es que se le quedara ese vacío en forma de resentimiento, "por qué te fuiste, mamá, por qué me dejaste, tan solo, yo te necesitaba..."; cuando falta la madre a edades tempranas suele pasar eso. No quisiera que mi cachorrillo me echase la culpa por morir; si sucediera de forma imprevista no podría hacer nada, y si fuese una muerte anunciada, prepararía una despedida, una explicación.
Tengo la esperanza, en cambio, de que lograse superar mi muerte sin olvidarme. A veces se borran las caras, pero esa persona siempre está ahí, aunque sea difuminada. Siento que he dejado una huella intensa en mi hijito.
Crecer sin madre... qué triste se me hace, tengo idealizada a la madre a pesar de mi conflictiva relación con la mía. Para mí todo empieza en la madre, la Tierra es nuestra madre, la Madre es una diosa, creamos vida con dolor y amor. Faltarle eso a mi hijo... se me hace muy duro pensar en ello. No tanto por mí... (perderme su primer amor, no llegar a saber si es homo o hetero, si va a ser un buen estudiante, si al final se apoyará en alguna fe religiosa o filosófica, si será rebelde y de derechas, si discutirá mucho con su padre, cuándo se irá de casa... ¡tantas y tantas cosas!) como por él: cuando necesite el apoyo, la comprensión, el AMOR ABSOLUTO E INCONDICIONAL que puede dar una madre, no me va a tener a mí sino a un/a sucedáneo/a... No creo que mi marido se case, pero puede hacerlo, no me importaría, sólo quisiera que fuese para bien. De hecho, me gustaría que mi marido se casase sólo si eso le hiciera más feliz, porque es un hombre solitario. Pero quizás le haga feliz igualmente tener a su hijo, vivir su vida... solo. A pesar de los tópicos al respecto, hay hombres que no necesitan a una mujer al lado. Sólo desearía que mi niño quisiera a su madre postiza, pero sin dejar de quererme. A mí no me importará, claro, yo ya estaré muerta... Es difícil escribir sentimientos sobre la muerte desde el punto de vista de una persona viva. Pero quisiera que cuando él necesitara consuelo, cariño, abrazos, consejo... nunca le faltasen, tanto de su padre como de otras personas.
Quizás a mi entierro sólo fuese mi familia y algún amigo cercano, de los que ya quedan pocos. Pero puede que me equivoque y de pronto y vaya más gente. En todo caso, si algún órgano mío sirve a alguien, que me lo quiten, y que luego me quemen. Lo que hagan con mis cenizas no me importa, dependerá de los deseos de mis seres queridos. ¿Cómo me va a importar si yo ya no voy a ser?
Los que se quedan son los que sufren. Me libera pensar que yo no sufriré, que se acabó comerse el tarro, se acabaron los miedos, la incertidumbre, la hipocondría y la inseguridad. Es el momento en sí el que me aterra, es adelantar el sufrimiento de mi hijo, carne de mi carne y sangre de mi sangre aunque él sea A+ y yo A-, el que me entristece.
Morir significará también no engancharse a más series de televisión, ya no saber cómo acaba "Anatomía de Grey" u "Hospital Central" (¿por qué habré mencionado como ejemplos dos series de hospitales?), no tener ganas de ver "A ciegas" para saber si es fiel a "Ensayo sobre la ceguera", no disfrutar releyendo por enésima vez un libro (que es cuando más placer se siente), no recordar a Malena, que tiene nombre de tango, no poder acabar las novelas policíacas que tengo a medias, no leer más, no escribir más. No acariciar a Tina, no pensar en Platón y preocuparme por sus cacas oscuras. No tenderse más en el sofá, con la mantica, a ver una peli mientras el nene fastidia o duerme. No hacer el amor, no desear volver a ser madre, no traer vida (porque ya no está la vida que la trae). No tener miedo de las cucarachas (liberador, sí señora), no penar cuando mi hijo está solo, no tener que fregar los cacharros, ni planchar ni fregar...
No respirar.

servido por laguiru
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17 Abril 2009
13 Marzo 2009
Este cuadro lo vi estas pasadas navidades en el museo de Orly en París, es de Courbert. Impresiona.

¿Qué tipo de sentimiento, sensación, pensamiento, os provoca? ¿Os agrede? ¿Os agrada? ¿Os repele? ¿Pensáis en el título y os parece acertado?
servido por laguiru
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