1 Diciembre 2011
Desde hace algún tiempo siento cierta curiosidad o cierto interés por las lenguas minoritarias. Mi natural indolencia me impide embarcarme en el estudio de ninguna de las que me han llamado la atención, aunque el aó pasado tuve un conato, al buscar en internet un curso de euskara y emprender algunas lecciones. Pero pronto lo abandoné, quedando sólo algunas expresiones en mi memoria (como la palabra zalantza, que significa "duda" y, además de definirme por entero, provoca en mí dulzura al pronunciarla). Aún así, sigo encontrando admirable que una lengua pueda ser, en nuestros días, de origen ignoto. Es como un pegote, puesto ahí, ploff, en medio de unas montañas, sin relación alguna con lo que se hablaba (y se habla) fuera de esas montañas. No se sabe por qué llegó, cómo llegó, ni de dónde. Todo lo que es un misterio siempre resulta atrayente, y para mí el euskara es misterioso.
Cuando estudiaba la carrera, también leí, en cierta ocasión, cómo había lenguas tan sumamente minoritarias, como una indígena de alguna tribu norteamericana, que sólo hablaban dos hermanas ya (supongo que ahora habrá desaparecido por completo, pues estoy hablando de alrededor de 1993).
Sé que las lenguas son entes vivos, y coo tales nacen, se reproducen y mueren. Pero eso no disminuye mi tristeza al pensar en la muerte de algunas lenguas, supongo que a lo largo de los siglos habremos asistido a muchos óbitos lingüísticos. Pienso en el latín, que pesar de haber muerto debió de ser una lengua querida por sus descendientes (entre ellos nuestro castellano), porque hasta hace bien poco todavía era objeto de estudio obligatorio en los institutos; ahora da pena que sea sólo optativa, eso nos limita el conocimiento sobre nuestra propia lengua, que es como saber poco de nosotros mismos.
Pienso en el indoeuropeo, nuestro más lejano antepasado conocido (aunque también desconocido, pues esta lengua no se conoce tanto como se intuye), del que muy pocos estudiantes deben de conocer siquiera el nombre.
Pienso en el esperanto, un intento de regularizar la lengua, hacerla, de alguna forma, "lógica", que ahí quedó, hablado (o más bien sólo escrito) por un pequeño club selecto.
Pienso en el francés, como ejemplo de lengua actual (por estar estudiándolo en estos momentos), lengua en pleno desarrollo, en plena "juventud creativa", todavía joven para reproducirse, lengua de mayorías.
En cambio dedico mis pensamientos a idiomas como el gaélico o el bretón o el euskera, y me entristece que estén muriendo poco a poco, como símbolos de identidades de pueblos que también mueren de alguna forma ante nuestra impasibilidad. Y me convierto, como defensora de las minorías (mi sino), en una firme abanderada de las lenguas habladas por poca gente.
Pero de todas estas cuestiones y reflexiones que me hago sobre las lenguas, la que más me intriga y fascina es la del nushu.
El nushu es una lengua milenaria, y no hablo de 1000 años, ¡no! Algunas fuentes lo sitúan ¡hace 6000 años! La particularidad del nushu no es su antigüedad, sino que es un lenguaje secreto creado por y para mujeres. La leyenda en torno a este lenguaje (creado en China) cuenta que lo inventó la concubina de un emperador, y aún se conservan textos escritos en este código, que tiene 2000 caracteres.
Uno de estos textos dice: "Deberíamos establecer relaciones de hermanas desde la juventud y comunicarnos a través de la escritura secreta". Otro afirma: "Los hombres se atreven a salir de casa para enfrentarse al mundo exterior, pero las mujeres no son menos valientes al crear un lenguaje que ellos no pueden entender".
Conozco esto gracias a Rosa Montero, cuyo libro "Historias de mujeres" es un referente para mí desde hace años, y al que acudo periódicamente para disfrutar de la relectura (que para mí produce aún más placer que la lectura puesto que lo dobla y triplica), y que siempre recomiendo. En el prólogo de ese libro es donde ella habla del nushu, para ilustrar el recorrido que hemos hecho las mujeres desde que pertenecíamos a sociedades amazonas (donde "mandábamos" nosotras), hasta nuestros días.
El nushu, pues, se me aparece como una lengua fascinante, ingeniosa y muy, muy femenina. La esencia de la femineidad, y un resultado de la inteligencia de la mujer, porque no es por nada, pero, al hecho de ser diosas (creamos vida al gestar), hay que unir lo capaces que somos en muchos aspectos de la vida, en cosas en las que damos muchas vueltas a los hombres (aquí ha salido mi vena feminista con una pizca de retrofeminismo). El lenguaje, tradicionalmente, siempre ha sido uno de esos aspectos. Y la existencia del nushu es una prueba de ello.
Por desgracia, en 2009 murió la última mujer que conocía este idioma, aunque supongo y espero que se hayan recogido las transcripciones de la caligrafía nushu (¡han tenido 6000 años para hacerlo!), para que de alguna forma esta forma de comunicarse, única en el mundo, siga perviviendo al menos un poquito más.
Me gustaría aprender nushu. A 10000 km y 6000 años de distancia de las primeras mujeres que lo escribieron, una humilde hermana como yo quisiera acceder a un lenguaje secreto que une a las mujeres y por consiguiente las hace más poderosas.


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5 Agosto 2011
Cuando la vida me agobia, me aplasta, cuando cada pensamiento es un vuelco al corazón, o siento vergüenza de mí misma por haber hecho o dicho algo, o remordimiento por no haber hecho o dicho algo, cuando todo duele, cuando el cuerpo no es más que la prolongación del dolor de la mente, cuando nada consuela, ni siquiera el bálsamo de mi hijo, cuando siento odio, cuando siento pena, cuando abro los ojos y es como si no los abriera porque todo es negro...
Entonces vuelvo a cerrar mis ojos y me imagino a mí misma sumergiéndome de cabeza en un mar infinito, azul oscuro, un piélago sin fin que lava a medida que avanzo mis miedos, mis fobias, mis inseguridades, mis vergüenzas, y me entrega de nuevo a la realidad limpia de todo, aunque sólo sea por un rato. Mis brazos juntos, abriendo el camino, mi piel recibiendo agradecida la frescura pura de ese agua que borra.
¡Y el caso es que ni siquiera sé tirarme al agua de cabeza y sin taparme la nariz!

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21 Junio 2011
"Me estoy atando los zapatos, contento, silbando, y de pronto la infelicidad. Pero esta vez te pesqué, angustia, te sentí previa a cualquier organización mental, al primer juicio de negación. Como un color gris que fuera un dolor y fuera el estómago. Y casi a la par ( pero después, esta vez no me engañás) se abrió paso el repertorio inteligente, con una primera idea explicatoria: "Y ahora vivir otro día, etc." De donde sigue: "Estoy angustiado porque... etc."
Las ideas a vela, impulsadas por el viento primordial que sopla desde abajo (pero abajo es sólo una localización física). Basta un cambio de brisa (¿pero qué es lo que cambia de cuadrante?) y al segundo están aquí las barquitas felices, con sus velas de colores. "Después de todo no hay razón para quejarse, che", ese estilo.
Me desperté y vi la luz del amaneer en las mirillas de la persiana. Salía de tan adentro de la noche que tuve como un vómito de mí mismo, el espanto de asomar a un nuevo día con su misma presentación, su indiferencia mecánica de cada vez: conciencia, sensación de luz, abrir los ojos, persiana, el alba.
En ese segundo, con la omnisciencia del semisueño, medí el horror de lo que tanto maravilla y encanta a las religiones: la perfección eterna del cosmos, la revolución inacabable del globo sobre su eje. Náusea, sensación insoportable de coacción. Estoy obligado a tolerar que el sol salga todos los días. Es monstruoso. Es inhumano.
Antes de volver a dormirme imaginé (vi) un universo plástico, cambiante, lleno de maravilloso azar, un cielo elástico, un sol que de pronto falta o se queda fijo o cambia de forma.
Ansié la dispersión de las duras constelaciones, esa sucia propaganda luminosa del Trust Divino Relojero."
(Julio Cortázar, "Rayuela", Capítulo 67)
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27 Mayo 2011

Salgo pitando de casa, llego tarde a mi cita con el rehabilitador, menos mal que está muy cerca.
Por el camino, paso por su cole justo cuando toca la sirena del recreo. Me acerco a la verja, y... ahí está, a lo lejos, lo reconozco por su camiseta verde y sus andares de «cadera en anteversión», torpes y personalísimos. Lo observo deambular, y temo que esté solo, porque es su tendencia natural, lo que más le gusta de los recreos es cuando tiene tiempo para pensar en sus cosas, en sus «capítulos», como él los llama, y a mí no me gusta que se quede en su mundo. Pero veo que tiene a sus amigos alrededor, algunos deambulando como él, como islas humanas en el océano de su patio colegial.
Míralo él, cómo sostiene en una mano el paquete de galletas que le he puesto para el recreo. Sus galletas de dinosaurio, este hijo mío, qué mal me come. Mi boca se llena de ternura, un sentimiento parecido a una descarga pero mucho más blandito, que poco a poco invade todo mi cuerpo de madre. Ahí está mi niño, comiéndose las galletas de dinosaurio que yo, su madre, he puesto en su cartera. Se me hace raro pensar en eso, es una sensación extraña, como si me saliera de mí misma y viera con estupor que soy mamá, coño, mamá... una palabra que en su día fue tan lejana, y aquí estoy, con un niño de siete años que recibe nuestro amor y nuestra protección con total naturalidad; aquí estoy, deseando lo mejor para él, deseando que sea feliz, sabiéndome condenada a reír su risa y llorar su llanto para toda la vida ya, y sabiendo que es una dulce condena.
Míralo él, el niño dulce y especial y bueno y guapo. Y tierno. Me despego con esfuerzo de la verja y sigo camino del rehabilitador. Cuando llego, le cuento por qué he llegado tarde: se me ha ido el santo al cielo mirándolo en el recreo. Míralo él.
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24 Mayo 2011

¿Cuántas carreteras debe andar un hombre
para que lo denomines hombre?
Sí, y ¿cuántos mares debe una paloma blanca navegar
antes de dormirse en la arena?
Sí, y ¿cuántas veces han de volar las balas perdidas
para que sean prohibidas para siempre?
La respuesta, amigo, está soplando en el viento,
la respuesta está soplando en el viento.
¿Cuántas veces ha de alzar la vista un hombre
antes de poder ver el cielo?
Sí, y ¿cuántos oídos ha de tener un hombre
para poder oír gritar a la gente?
Sí, y ¿cuántas muertes tiene que haber para que sepa
que ha muerto demasiada gente?
La respuesta, amigo, está soplando en el viento,
la respuesta está soplando en el viento.
¿Cuántos años puede una montaña existir
antes de ser arrastrado al mar?
Sí, y ¿cuántos años puede alguna gente existir
para que se les permita ser libres?
Sí, y ¿cuántas veces puede un hombre volver la cabeza
y fingir que no ve?
La respuesta, amigo, está soplando en el viento,
la respuesta está soplando en el viento.
How many roads must a man walk down
Before you call him a man?
Yes, 'n' how many seas must a white dove sail
Before she sleeps in the sand?
Yes, 'n' how many times must the cannon balls fly
Before they're forever banned?
The answer, my friend, is blowin' in the wind,
The answer is blowin' in the wind.
How many times must a man look up
Before he can see the sky?
Yes, 'n' how many ears must one man have
Before he can hear people cry?
Yes, 'n' how many deaths will it take till he knows
That too many people have died?
The answer, my friend, is blowin' in the wind,
The answer is blowin' in the wind.
How many years can a mountain exist
Before it's washed to the sea?
Yes, 'n' how many years can some people exist
Before they're allowed to be free?
Yes, 'n' how many times can a man turn his head,
Pretending he just doesn't see?
The answer, my friend, is blowin' in the wind,
The answer is blowin' in the wind.
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15 Abril 2011
Hoy, mientras comía con Hugo en un MacDonald's tras haber estado en el médico en Madrid, he descubierto por qué en algunos recreos no quiere jugar con sus amigos, y prefiere quedarse a solas consigo mismo.
Él estaba muy elocuente, y me lo ha contado todo, ante mi asombro: juega a LOS CAPÍTULOS DE HUGO.
LOS CAPÍTULOS DE HUGO son varios, y me los ha ido enumerando y describiendo mientras yo apuntaba encantada en mi agenda. Son los siguientes:
-Día de las canciones: en esos días, simplemente, canta. Pueden ser canciones que se inventa, o una de Bob Esponja que le gusta especialmente y que se llama "Todo es especial", o puede ser de las de Mario Bros.
-Día de las tropezadas invisibles: él imagina que es una momia, con los ojos cerrados, y va moviéndose, y no tropieza. l día acaba cuando se duerme.
-Día de los saltos acrobáticos: empieza al despertar, y acaba cuando se va a dormir, y consiste en saltar, y saltar y saltar; yo observo que lo hace mucho, una vez le pregunté por qué lo hacía, y me respondió que lo hace cuando está contento. Y hoy precisamente he leído en un libro que saltar ayuda a la felicidad y al bienestar. Así que pienso que Hugo es un ser muy sabio, que ha descubierto uno de los secretos de la felicidad, algo tan simple como saltar. Qué gracioso, eso lo iguala a François Mauriac, un escritor francés y Premio Nobel de Literatura en 1952, que también saltaba cada día frente al espejo. Si cuando yo digo que Hugo es especial, es por algo...
-Día de los saltos bombas en la cabina del fútbol: es una variación del capítulo anterior, sólo que en las porterías de fútbol que hay en su cole.
-Día de pintar comecocos: ese día intenta conseguir papel y lápiz, y dibuja. Lo de los comecocos es lo que ahora le da por hacer, pero imagino que en otras ocasiones habrán sido otros los temas.
-Día de aventura en Madrid: yo creo que este ya lo ha improvisado, pero ha sido el día de hoy, que hemos pasado en Madrid; desde el viaje en autobús y metro, hablando conmigo, hasta la espera en el hospital, pasando por su charla con la Dra., la comida en el MacDonald's...
-Día de la pata coja: ese es un plan, que es el de saltar a la pata coja cuando esté en Murcia, en casa de su prima Olimpia, en su habitación (no sé por qué ha elegido ese entorno en particular, pero me da igual, me parece igual de encantador).
-Día de correr despacito: eso será cuando esté en la estación de tren (da igual cuál), que empezará a correr... así, mami... y me lo ha mostrado, como a cámara lenta.
Mientras estábamos hablando de todo esto, se me ocurrió que podíamos hacer más capítulos, así que ideamos varios más:
-Llegada del tren a casa: se le ha ocurrido a él, es simplemente pensar en cuando hagamos el viaje. No sé cómo enfocar éste, pero ya se me ocurrirá algo.
-De dónde venimos: este es ya antiguo, lo he propuesto yo, a raíz de cuando, más pequeño, me contaba que los niños no vienen de París ni nada de eso, sino que vienen de la luna. Y de la luna caen a dentro de la tripa de mamá.
-La peli de "Río": este, claro, se le ha ocurrido a él, que está muy ilusionado desde que fuimos al cine a ver esa peli. Y cuenta el día entero.
-Juegos enviciados: este también se le ha ocurrido a él, y a mí me encanta, porque va de cuando juega a la Wii, que le ponemos tiempo (1/2 hora o una hora), con un medidor de esos, y cuando éste suena tiene que parar de jugar, y a veces se queda más tiempo, rogando unos minutos más. Esto es buen material para un relato...
Ando ya hace tiempo detrás de hacer alguna cosa para niños, y que la ilustre mi amiga Gabriela, una artistaza. Y, hete aquí que mi inspiración ha sido mi hijo. ¡No podía ser menos!
servido por laguiru
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14 Abril 2011

Yo te protejo, y tú lo sabes. Cuando vienen los amigos de Hugo, los hay que pasan, pero algunos te quieren buscar. Hoy ha venido uno, en concreto, al que le encantas. Pero tú tienes ya 12 años (en gato, es ser más viejo que en persona) y no tienes ganas de lidiar con un niño de 6 años lleno de actividad. Así que te has escondido, pero no te ha dado tiempo a hacerlo en sitio seguro, sino que lo has hecho tras el sofá, medio debajo de la funda... y claro, como tus años de vejez te han traído kilos de más, tienes medio cuerpo fuera. Pero ahí estás, calladita, intentando nos respirar muy fuerte no sea que el amigo de Hugo te oiga.
Y él pregunta por ti, y yo, que sé dónde estás, juego al despiste, hago como que te busco en otros sitios, y finalmente le digo que te habrás ido a dar una vuelta... tú, que nunca saliste de casa.
Yo te protejo, Cristina. Te lo prometí cuando apenas cabías en mi mano. Y yo siempre cumplo mis promesas.
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11 Abril 2011
Te molesta mi amor, mi amor de juventud;
y mi amor es una arte en virtud.
Te molesta mi amor, mi amor sin antifaz;
y mi amor es una arte de paz.
Te molesta mi amor, mi amor de humanidad;
y mi amor es una arte en su edad.
Te molesta mi amor, mi amor de surtidor;
y mi amor es una arte mayor.
Mi amor, es mi prenda encantada; es mi extensa morada;
Es mi espacio sin fin.
Mi amor, no precisa fronteras, como la primavera
No prefiere jardín.
Mi amor, no es amor de mercado porque un amor sangrado
No es amor de lucrar.
Mi amor, es todo cuanto tengo; si lo niego o lo vendo
¿para qué respirar?
Te molesta mi amor, mi amor de juventud;
y mi amor es una arte en virtud.
Te molesta mi amor, mi amor sin antifaz;
y mi amor es una arte de paz.
Te molesta mi amor, mi amor de humanidad;
y mi amor es una arte en su edad.
Te molesta mi amor, mi amor de surtidor;
y mi amor es una arte mayor.
Mi amor, no es amor de uno sólo; sino alma de todo
Lo que urge sanar.
Mi amor, es un amor de abajo que el devenir me trajo
Para hacerlo empinar.
Mi amor, el más enamorado, es el más olvidado
En su antiguo dolor;
Mi amor, abre pecho a la muerte y despeña su suerte
Por un tiempo mejor;
Mi amor, este amor aguerrido, es un sol encendido,
Por quien merece...Amor.
servido por laguiru
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