Hoy de improviso me ha asaltado un ligero estado de bienestar
Era en el autobús, yo iba, como cada mañana, hacia mi trabajo, enlatada, con mi mp3, escuchando Meravigliosa Creatura, y luego venía algo de Julieta Venegas. Y de pronto lo he sentido. Me ha llegado por sorpresa, como llegan también los malos momentos, lo que pasa es que estoy más acostumbrada a éstos que a un plácido estado de bienestar (no quisiera llamarlo felicidad, porque no creo que exista algo llamado así).
Era como una corriente de aire cálido y deseado. Venía ligeramente bañado en nostalgia, como un bizcocho borracho, eso he pensado yo, que parecía un bizcocho borracho, y es un buen símil porque he disfrutado de unos segundos de dulzura, como si me estuviera zampando uno.
Fue fugaz, pero ha dejado su huella.
