Mi amiga imaginaria siempre quiere estar conmigo, no puede vivir sin mí. De hecho esto es rigurosamente cierto: sin mí imaginándola, ella no sería nada.
Lo que pasa es que a mí ya me cansa, e incluso me asusta un poco. Porque verdaderamente no soporta verme con nadie que no sea ella; quiere exclusividad. Sólo ella.
Cuando alguien muestra algún interés por lo que soy... allí surge ella, tras una esquina, acechando con una carta ofensiva, con una idea transgresora y polémica, con palabras de hiel.
El interés puede ser por esa forma que tengo de mirar; llama la atención porque miro de reojo y mis ojos son saltones. Pero sea lo que sea, allí está ella, con su mirada más despistada y sus ojos más saltones aún. O puede que les guste mi sonrisa insegura, porque les hace ser más seguros a ellos... hasta que ella aparece de detrás de aquella esquina y mi sonrisa desaparece. Siempre lo mismo, estoy cansada de sentirla al acecho...
La gente pensará que por qué la imagino si me molesta tanto. No sé, es un quiero y no puedo, es un amor y es un odio. Supongo que de alguna forma yo también la busco, he creado un monstruo y no sé cómo destruirlo. Ella lo sabe, y se alimenta de mi imaginación y se regocija con mis contradicciones, porque la hacen más viva.
Algún día mi amiga imaginaria me suplantará del todo, y entonces estaré perdida.

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