YO TE PROTEJO

Yo te protejo, y tú lo sabes. Cuando vienen los amigos de Hugo, los hay que pasan, pero algunos te quieren buscar. Hoy ha venido uno, en concreto, al que le encantas. Pero tú tienes ya 12 años (en gato, es ser más viejo que en persona) y no tienes ganas de lidiar con un niño de 6 años lleno de actividad. Así que te has escondido, pero no te ha dado tiempo a hacerlo en sitio seguro, sino que lo has hecho tras el sofá, medio debajo de la funda... y claro, como tus años de vejez te han traído kilos de más, tienes medio cuerpo fuera. Pero ahí estás, calladita, intentando nos respirar muy fuerte no sea que el amigo de Hugo te oiga.
Y él pregunta por ti, y yo, que sé dónde estás, juego al despiste, hago como que te busco en otros sitios, y finalmente le digo que te habrás ido a dar una vuelta... tú, que nunca saliste de casa.
Yo te protejo, Cristina. Te lo prometí cuando apenas cabías en mi mano. Y yo siempre cumplo mis promesas.
